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Todo Ser Humano en algún momento de su vida se hace la pregunta: ¿Por qué estoy en este mundo?. Para encontrar la respuesta es necesario comprender primero el origen de la vida. La vida es uno de los universos en el que nos encontramos.

Si queremos fijar un rumbo hacia la comprensión necesitamos buenas referencias. He rescatado del baúl de los recuerdos una antigua leyenda que le ayudará a comprender. Para preparar su mente, antes de leer el resumen del relato de esta leyenda, le invito a meditar acerca de su vida y su existencia, le sugiero que deje volar su imaginación con este vídeo que he encontrado en Youtube. Las imágenes son muy potentes, elevaran su campo de visión con un ritmo imparable, como el de la vida. Siéntese cómodamente para comenzar su primer viaje.

 

Si ha realizado un buen viaje por la superficie de nuestro hermoso planeta, por esa estrecha franja donde se desarrolla la Vida, ya está en buena disposición para conocer una versión resumida de esta leyenda. “Hace mucho tiempo, en una época anterior a los dinosaurios, anterior a nuestro sistema solar, en aquel instante cuando el Creador se manifestó a través de la materia, el Universo era inmutable y perfecto. Con nuestra comprensión humana podríamos reconocer la materia a través de sus leyes de geometría sagrada, como una foto perfecta del Creador. Percibiríamos también la existencia de unos seres de luz, de belleza indescriptible, a los que llamaremos “los que observan”. Ambos mundos eran perfectos en si mismos.   Una vez creados, el SER mandó un emisario a revisar su obra. Encomendó tal misión al Espíritu. Este realizó el vuelo más bajo permitido, del aleteo de sus alas emanaba una brisa sublime que trasgredió la elevada dimensión de la que procedía, la materia inspirada por aquel viento sobrecogedor se elevó, alejándose de una existencia inerte. En ese instante se produjo un fugaz encuentro entre ambas dimensiones, de aquel instante emanó un destelló que inundó el espacio. “Los que observan” sintieron una emoción de alegría intensa que expresaron con un único canto, ese sonido sigue hoy en día expandiendo el Universo, cada ser vivo se convierte en el anfitrión de una porción infinitesimal de “los que observan”, esa vida más allá de la vida es el alma.   Cada vida con su finitud rinde un homenaje a aquel instante fugaz de encuentro, es la oportunidad para recordar que una vez fuimos UNO….”