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Antes de la primera mitad del siglo XX, el Dr. Sigmund Freud ya había alcanzado fama internacional como el creador del psicoanálisis. En el verano de 1939 un periodista le preguntó que era para él una persona sana. Al periodista, que esperaba una larga disertación de un eminente sabio, le sorprendió la respuesta: “Amigo mío, una persona sana, es aquella que es capaz de amar y trabajar”.

La respuesta del Dr. Freud sintetiza un profundo conocimiento del Ser Humano. Es habitual que los genios, con simples palabras, nos expliquen lo que para la mayoría supone una hercúlea tarea intelectual.

Como lamentablemente no soy un genio, he tenido que investigar, pensar y responder a muchas preguntas que no se contemplan en la lúcida afirmación del Dr. Freud. He incluido otras categorías de personas que no cumplen con tal afirmación, otros hechos ajenos a esa primera definición, además de buscar una fórmula de ley universal que siempre se cumpla, independientemente de la voluntad, la capacidad o las circunstancias de una persona.

No pretendo aburrirle con otro tipo de cuestiones que afectan a la salud mental, como son el bien y el mal, el origen de la enfermedad o la discapacidad para encontrar la felicidad. Temas muy complejos que sobrepasan la ligera lectura de un blog. Así que le propongo, a modo de inspiración personal, el enunciado de las leyes universales de la salud mental de un Ser Humano de acuerdo a la secuencia de importancia lógica.

1ª  Todo ser humano llega a este universo con la misión de desarrollar su capacidad de amar, o la de otros.

2ª  La existencia de todo Ser Humano sirve para encontrar, reconocer y mejorar lo que ya existe.

3ª Quién no cumple con la primera, ni con la segunda ley encomienda su destino a la infinita misericordia del Creador.

4ª Todo destino puede ser cambiado, cuando el afectado pueda sentir y manifestar gratitud por todo lo aprendido en su experiencia vital.

Si dispone de tiempo para meditar sobre estas cuatro leyes, comprenderá que sólo existe una única condena posible para nuestros errores: más tarde o más temprano todo Ser Humano acabará aprendiendo a amar. Es el origen y el final de nuestro destino.